Debido a que el libro no dice propiamente quién es el autor y las opiniones de los estudiosos respecto a quién y cuándo fue escrito son variadas, he decidido primero señalar cuales son los argumentos internos para afirmar que fue Moisés el autor. En segundo lugar, nombrar cuáles son las opiniones de los eruditos modernos respecto al tema que nos ocupa. Y por último cuál es la inclinación que ha tomado Pontificia Comisión Bíblica.
1) Argumento Interno:
Respecto a si Moisés tenía la capacidad de escribir el Pentateuco, o al menos el Éxodo, el libro de los Hechos responde afirmativamente diciendo: “y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios” (Hch 7,22).
En el AT se sostiene que Moisés fue el autor del libro del Éxodo.
Dios mismo le mandó a Moisés a que escribiese.
Empecemos por el mismo libro del Éxodo:
Primero Yahveh mandó a Moisés que escribiera lo que había sucedido en la Batalla de los Israelitas contra Amelec diciendo: «Escribe esto en un libro para recuerdo y haz saber a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amelec de debajo de los cielos.» (Ex 17,14).
Segundo, Moisés escribió lo que el Señor le anunció en el Sinaí: “Entonces Moisés escribió todas las palabras de Yahvé” (Ex 24,4). Y como prueba de que realmente lo había escrito, el mismo libro dice que Moisés le leyó este libro de la Alianza a los israelitas: “Tomó después el libro de la Alianza y lo leyó ante el pueblo…” (Ex 24,7)
En el monte Sinaí, Dios le dijo a Moisés: “escribe tú estas palabras” (34:27) y Moisés “escribió en tablas las palabras de la alianza” (34:28).
En el Pentateuco:
Aquí también los textos afirman que Moisés es el autor del Éxodo. El libro del Deuteronomio dice: “escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes” (Deut 31,9). El segundo texto del mismo libro es la más clara afirmación de que Moisés es el autor del libro: “acabó Moisés de escribir las palabras en un libro hasta concluirse” (Deut 31,24).
En los otros libros del AT:
Dos libros más del AT dan testimonio de que fue Moisés el autor del Éxodo. El primero es el libro de los Reyes, cuando David le dice a Salomón que siga a Yahveh siguiendo su camino, “…observando sus preceptos, órdenes, sentencias e instrucciones, según está escrito en la ley de Moisés” (1 R. 2:3). Por otro lado, en el libro de Nehemías encontramos dos textos que afirman la autoría mosaica. El primero es cuando se le pide a Esdras que traiga “el libro de la ley de Moisés” (Neh. 8,1). El segundo texto cita el libro del Deuteronomio como perteneciente a Moisés. De este modo se puede pensar que a Moisés se le atribuye el haber escrito todo el Pentateuco: “En aquel tiempo se leyó a oídos del pueblo en el libro de Moisés, y se encontró escrito en él: «El amonita y el moabita no entrarán jamás en la asamblea de Dios, porque no recibieron a los israelitas con pan y agua. Tomaron a sueldo contra ellos a Balaán, para maldecirlos, pero nuestro Dios cambió la maldición en bendición*.» (Neh 13,1-2)
En el Nuevo Testamento:
En el Nuevo Testamento es Jesús mismo el que afirma que Moisés es el autor del Pentateuco. El Señor citó, en el evangelio de Marcos, un texto que aparece en el libro del Éxodo, del Deuteronomio y del Levítico (Ex 20,12; 21,17; Dt 5,16; Lv 20,9), diciendo que esas palabras pertenecían al libro de Moisés: “Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte” (Mr 7,10 y cf. Mt., 8, 4; Mc., 1, 44; 10, 5; Lc. 5, 14; 20, 28; Juan 7, 19). En el segundo texto es donde Jesús atribuye el libro del Éxodo 3,6 a Moisés: “Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?” (Mr 12,26) Y dice en Juan 5, 45: «Vuestro acusador es Moisés, en quien habéis puesto vuestra esperanza. Si creyeseis a Moisés, me creeríais también a Mí, pues de mí escribió él».
2) Argumento externo
Muchos de los eruditos modernos están divididos en sus opiniones respecto a quién fue el autor del Pentateuco. La mayoría de los especialistas opinan que el Pentateuco no pudo haber sido escrito por una persona en tan poco tiempo. Ellos piensan que fue escrito por varios escritores distribuidos pertenecientes a varios siglos distintos. Entre todas las opiniones sobre la autoría del pentateuco, la principal alternativa fue la que surgió a finales de 1800 d.C. y que se llama “Enfoque o Hipótesis documentaria”. Esta sostiene que el Pentateuco es fruto de cuatro fuentes o documentos separados, y a estos se los llama J, E, D, P. Aquellos que defienden esta teoría afirman que J pertenece a una fuente Yahvista, la cual presenta al Pentateuco en el siglo IX o X a.C. El segundo documento, significado con la letra E, pertenece a una fuente Elohísta, el cual vendría a completar los textos contenidos en el documento J con tradiciones alternativas de cerca del final del siglo ocho a.C. El tercer documento D se identifica con una fuente Deuteronomista que se compiló en el siglo VII antes de Cristo y sirvió como catalizador para la reforma religiosa del rey Josías (2 Reyes 22–23). Por último, el documento D perteneciente a la fuente sacerdotal del quinto o sexto siglo a.C., sirvió para insertar los últimos textos a los otros documentos y así obtener el Pentateuco tal como lo conocemos hoy. Los académicos que aprueban la “Hipótesis documentaria” ven el Libro del Éxodo como una recopilación de textos, principalmente sacados de J, E y P, el cual fue editado, en su forma final, en los años 400 a.C. Si bien esta es la teoría sostenida por muchos de los estudiosos bíblicos, tiene algunos datos inciertos, tales como la fecha exacta de los documentos y de la posibilidad de que cada documento pueda contener más fuentes de origen.
Por su parte, los escépticos someten el texto a una investigación detallada y analítica, basados en la presuposición de que la autoría mosaica es poco probable y que la fecha de escritura de la narración es bastante tardía. Para estos los llamados «libros de Moisés» probablemente no tenían una conexión real con la figura histórica de Moisés.
Sin embargo, los académicos más moderados insisten en que muchas de las tradiciones del Pentateuco reclaman seriamente el origen mosaico de este. Lo afirman incluso habiendo investigaciones que parecen indicar que existen textos y tradiciones posteriores a la muerte de Moisés que igual se incorporaron al texto definitivo. Aquellos que afirman más fuertemente el origen mosaico del Pentateuco aceptan que este puede haber recibido algunas pequeñas modificaciones hasta bien entrado el primer milenio a.C.
La Iglesia Católica no toma una postura definitiva sobre la autoría y fecha del Pentateuco. Puede haber distintos puntos de vista respecto al autor y a la fecha de composición, siempre y cuando se mantenga la inspiración bíblica del texto y que no se enseñe, a partir del texto, algo contrario a la fe.
La Pontificia Comisión Bíblica, el 27 de junio de 1906, ha determinado, con toda su autoridad, la integridad y genuinidad de los Libros de Moisés, admitiendo, sin embargo, la posibilidad de que Moisés se haya servido de fuentes existentes, y la otra, de que el Pentateuco en el decurso de los siglos haya experimentado ciertas variaciones como por ejemplo: adiciones accidentales después de la muerte de Moisés, ora hechas por un autor inspirado, ora introducidas en el texto a modo de glosas y comentarios, sustitución de palabras y formas arcaicas; variantes hechas por a los copistas, etc.
Nuevamente, a mediados del siglo XX, la Pontificia Comisión Bíblica se mantuvo convencida de que el estudio continuo del Pentateuco confirma la influencia y el papel de Moisés como «autor y legislador» de los cinco primeros libros (Carta al Cardenal Suhard, 16 de enero de 1948).
Hoy en día, ninguno de estos pronunciamientos son una enseñanza vinculante de la Iglesia, pero advierten a los eruditos para que no se adelanten a afirmar teorías poco fundadas y contrarias a lo que ha sostenido la tradición.
Igual son muchos los estudiosos que afirman que la conexión histórica real entre Moisés y los cinco libros del Pentateuco aún se puede afirmar con confianza.
