Las Cartas Pastorales y Católicas. Introducción a las Epístolas Pastorales

Curso Sobre: Las Cartas Pastorales y Católicas
Cartas Pastorales Paulinas: 1 y 2 Timoteo y 1 Tito
Cartas Católicas: Santiago, 1 y 2 Pedro, Judas, 1, 2 y 3 Juan

Por Juan Pablo Sajú

Introducción Epístolas Pastorales

A. Cartas “pastorales”

Las dos cartas a Timoteo y la carta a Tito forman un conjunto, ya sea por la cercanía del tiempo de composición, ya sea por la semejanza de los temas tratados, ya sea por los destinatarios, ambos discípulos de san Pablo. Forman un grupo tan homogéneo como las cartas a los Romanos y a los Gálatas, o las cartas a los Efesios y a los Colosenses.
El Apóstol es quien continúa ejerciendo la autoridad sobre las iglesias de Éfeso y Creta, y bajo esta condición les escribe a sus colaboradores, verdaderos vicarios suyos. Su función es traer a la memoria una anterior enseñanza, y precisar algunas enseñanzas en función de circunstancias nuevas.
Literariamente, estas cartas se incluyen en el género de escritos que contenían las ordenanzas, decretos, edictos y prescripciones verbales que la administración de los gobernantes helenistas dirigían bajo forma de correspondencia, en ocasiones como respuesta a cuestiones planteadas por gobernantes subalternos1. Hay también semejanzas literarias, por ejemplo, con las cartas que dirige Simón bar Kokhba a los rebeldes que lo acompañan en la lucha contra los romanos 2. Las cartas pastorales se presentan como un “suplemento” a las directivas que el Apóstol ha dado a sus colaboradores, y que no pudo completar en aquel momento.

B. Lugar y fecha de composición

Fueron escritas en el breve período transcurrido entre el fin de la primer época de prisión de Pablo y la segunda, que precedió a su martirio (64-67).
Los destinatarios son los colaboradores estrechos del Apóstol en su obra de la evangelización. San Pablo los había dejado al frente de las iglesias de Efeso (Timoteo) y Creta (Tito). Precisamente les escribe en razón del oficio pastoral que desempeñan. Les da orientaciones sobre el modo de organizar y guiar espiritualmente las comunidades confiadas. De allí el nombre con que modernamente son conocidas: Cartas pastorales 3. Es probable que también les haya escrito otras veces a estos estrechos colaboradores suyos.Los Hechos nada nos dicen después que san Pablo llegó a Roma prisionero, pero una antigua tradición, atestiguada por Clemente romano y los “Hechos de Pedro”, nos hablan de un viaje del Apóstol a España. No es inverosímil que haya viajado también al Oriente, oportunidad en que deja a Timoteo y Tito en las sedes de Éfeso y Creta, escribiéndoles luego para ayudarlos en las dificultades del ministerio. En estos dos lugares se podían encontrar todo tipo de corrientes religiosas y filosóficas del mundo pagano, cultos romanos, religiones tradiciones del Asia, magia: de allí la tendencia al sincretismo, que san Pablo fustiga duramente en la carta a los Colosenses. Por otra parte, el número creciente de cristianos obliga a una mejor organización de las iglesias, al frente de las cuales han de ser colocados hombres de personalidad y fe segura, definiendo claramente sus funciones. Las de 1 Tim y Tito deben haber sido escritas a poca distancia la una de la otra. Luego, nuevamente arrestado envía 2 Tim desde Roma, presintiendo su próximo final.

C. Autenticidad

Son las cartas que mayor número de contestatarios de la autenticidad paulina han tenido. Es cierto que el análisis del estilo y vocabulario las descubre como notablemente diversas. La doctrina tiene otro colorido.
Dibelius, Bultmann, Khmmel han propuesto como fecha desde finales del s. I hasta mediados del s. II, y su autor sería un anónimo que quiso legitimar con la autoridad de Pablo la transformación de la organización eclesiástica en esos tiempos, como para rubricarla con la firma del Apóstol. Otros sostienen que en las cartas hay pasajes paulinos auténticos mezclados con amplios agregados tardíos.Sin embargo, en la antigüedad nunca nadie dudó sobre la autenticidad paulina. Además el análisis maduro y desprejuiciado del contenido muestra que las convergencias con el pensamiento y el estilo de san Pablo son mayores que las divergencias 4.

D. Tema principal

Aparece más desarrollado el concepto de “tradición” y el de “depósito” revelado; el de la “ortodoxia” o “sana doctrina”. La fe es considerada más como “fides quae”, es decir contenido de verdades, que como “fidesqua”, la que aparece en el resto del corpus paulinum.
Trata el tema de la organización jerárquica de la Iglesia; no es sólo una realidad interior, sino también una realidad social y tiene necesidad de una organización sólida. Por eso el Apóstol está preocupado por la elección de los jefes de las distintas iglesias: describe las cualidades de los obispos, presbíteros y diáconos en orden al ejercicio de su misión; tienen el deber de gobernar, pero sobretodo de enseñar la sana doctrina defendiéndola de los falsos maestros. A sus manos se ha confiado el depósito de la verdad revelada: deberán trasmitirla a hombres seguros, que sean capaces de enseñar a otros. Así se establece la cadena de la sucesión apostólica en la Iglesia del Dios viviente, “columna y sostén de la verdad”. Se puede resumir la enseñanza paulina de las cartas pastorales en tres puntos: combatir el buen combate de la fe, adornarse con buenas obras, participar de la vida que no terminará jamás 5.

 

  1. P.e. la circular de Ptolomeo Evergetes II, la carta del emperador Claudio a los alejandrinos, la carta de Claudio a Galión, la carta de Nerón a los habitantes de Rodas, diversas cartas de Adriano, etc.
  2. Es llamativa la semejanza en las conminaciones: “prepárate”, “prevee”, “sé valiente”. Asimismo, las conjuraciones solemnes: “Tomo como testigos a los cielos”. Cf. P. Benoit, J. Milik, R. De Vaux, Les Grottes de Murabba‘at, Oxford 1961, nn. 43-44.
  3. Este carácter de cartas pastorales era ya conocido por la Tradición. El canon de Muratori dice: “Ad Titum una et ad Timotheum duae pro affectu et dilectione, in honorem tamen ecclesiae catholica, in ordinationem ecclesiasticae disciplinae sanctificatae sunt.” Dice Santo Tomás: “Est haec epistola quasi pastoralis regula, quam Apostolus tradit Timotheo, instruens de omnibus quae spectant ad regimen praelatorum, et eo ordine quo debet esse intentio” (In I Tim., I, 3)
  4. Cf. la conclusión sobre el tema de la autenticidad que trae C. Spicq, Les épitres pastorales, I, Paris 1969, 160: “Después de haber comentado cada palabra de las epístolas y luego de una larga investigación del medio ambiente, profano, cultural y religioso, consideramos la autenticidad paulina como altamente probable, por no decir cierta. En efecto, la autenticidad de un escrito se aprecia a partir de los datos de la crítica externa y de la crítica interna. Ahora bien, los testimonios de la crítica externa son unánimemente favorables, y las apreciaciones subjetivas de la crítica literaria pueden raramente contrabalancear los documentos de la tradición. En el caso de nuestros escritos, no solamente ningún argumento impone
    una negación decisiva, sino que hay más dificultad en quitar la paternidad a Pablo que en mantenerla.” Desde p. 160 a p. 214 se presentan las pruebas aportados a favor de la autenticidad.
  5. Cf. C. Spicq, Les épitres pastorales, I (Paris 1969) 32.
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