El comentario al Evangelio dice que es importante saber que el Templo de Jerusalén para los Judíos es la Casa de Dios. Y esa era la voluntad de Dios, que el pueblo elegido lo encontrase en el Templo. Eso por eso que ese lugar era sacro, y por lo tanto, debía ser usado para adorar a Dios y aprender su palabra. Sin embargo los judíos lo usaron también para lucrar. Es por eso que Jesús se enoja con las personas que convierten ese lugar santo en un mercado de compra y venta. A esto Jesús agrega una novedad, y es el hecho que su cuerpo su va a convertir en nuestro templo y algo sagrado, glorificado a quien debemos adorar en nuestros corazones.
