El comentario nos dice que Dios, Uno y Trino, ha querido habitar en nuestras almas. Por la muerte de Cristo y por la gracias que nos llega a través del Bautismo nos ha dado nueva vida. En el Bautismo somos engendrados por Dios, dándonos una nueva vida espiritual, la cual nos convierte en verdaderos hijos de Dios.
