El Comentario dice que el Evangelio nos enseña la contradicción entre la riqueza y Dios. Y explica que el que ame más la riqueza que a Dios no puede heredar la vida eterna. Esto es precisamente porque es Dios el que nos da lo que conviene, desde la vida en esta tierra hasta la felicidad eterna en la otra. Por eso primero está Dios y después todas las cosas terrenas. Si amamos a Dios más que todo lo que tenemos en esta tierra, él nos dará riquezas en esta vida y el regalo más gran que podemos alcanzar y que es la vida eterna.
